viernes, 28 de febrero de 2025

La "Casa de López", el protegido y "Don Quijote"

Juan López nació en la ciudad de Buenos Aires el 7 de julio de 1840. Sus padres fueron el español Juan López y la argentina Natividad Silva. Tuvo al menos tres hermanos: Joaquín, Emilia y Manuel de los Dolores (nacido el 16 de septiembre de 1849).

Juan se convirtió en el mayordomo de los establecimientos rurales de Manuel Vega Belgrano en Azul y la zona, es decir, el encargado de controlar todas las tareas del campo, los trabajos de rutina y el buen manejo del personal, la hacienda y los cultivos. Vivía en el pueblo, en la calle XIII (luego Entre Ríos; actual Alfredo Prat, salvo justamente esa cuadra rebautizada: Pasaje Lumbier) Nº 2, junto al Arroyo Azul.

Su hermano, Joaquín –también nacido en Buenos Aires, el 14 de julio de 1842-, vivía a corta distancia, sobre la calle XII o Calle Ancha (posteriormente Comercio; hoy Avenida Mitre), Nº 4, también muy cerca de la vera del curso de agua. Colaboraba con las tareas de su hermano, ambos bajo las precisas órdenes de Manuel quien no dudaba en trabajar rudamente con la hacienda o en las yerras a pesar de ser esencialmente un avezado comerciante.

Los López tenían como vecino inmediato a Benjamín Olivera (Calle XII Nº 49), reconocido comerciante local, cuyo negocio -conocido como “Casa de Olivera”-, fuera adquirido en algún momento por Manuel.

En su testamento, a través del escribano Pascual A. Ramírez, Manuel Vega Belgrano declaró:

 “A Juan López, el mayordomo de sus estancias en Azul, le lega la casa que está situada sobre la costa del Arroyo del Azul, donde dicho legatario vive.”.

 Y más adelante sigue:

 “A su protegido don Joaquín López le lega las utilidades de las mil trescientas ovejas que le dio en habilitación según contrato y le lega también para él las vacas y yeguas que le dio de igual modo, y todos los caballos que tiene ‘extraviados’ que pudiera encontrar.”

             La propiedad mencionada estaba ubicada en los tres solares unificados de terrenos de “cuarenta y tres metros y tres decímetros de frente con igual fondo” que Manuel poseía por “adjudicación que de ellos le hizo el Juez de Primera Instancia en lo Civil, el doctor don Jorge Echeverría, en pago de la deuda que reconocía a su favor la casa comercial de esta ciudad, bajo la firma ‘Carneiro y Compañía’”.

Juan habitó la destacada vivienda con su numerosa familia. Conformó su hogar con Fermina Maldonado (hija de los argentinos Gabriel Maldonado y Fermina Gerónima Duarte), con quien tuvo al menos doce hijos: Candelaria Mercedes (2 de febrero de 1871); Gabriel (23 de enero de 1873); Juana  Laura (4 de julio de 1875); Francisco (30 de abril de 1880); Lucía (6 de julio de 1882); Alfredo (6 de agosto de 1885); Rosa (26 de agosto de 1886); Alberto (27 de agosto de 1888); Josefa Ester (19 de marzo de 1891); Fermín Bernabé (24 de julio de 1893); Carlos Horacio (28 de noviembre de 1895) y Celina Fermina (4 de abril de 1898). Varios pequeños fueron apadrinados por Joaquín López, mientras que Lucía fue ahijada del general Francisco Leyría.

En 1886, en la Guía Comercial que editó Juan Forns Artigas, Juan López aparece como propietario de un campo ubicado en el Cuartel VI sección 2.

Por otro lado, Joaquín López, cívico nacional, actuó como presidente del Concejo Deliberante durante 1895. En dicho año, el 19 de abril, se aceptó la donación que él le había hecho a la Municipalidad de dos manzanas ubicadas entre las calles Santa Fe (actual Int. Amado Diab), Alvear, Sarmiento y Maipú. La escrituración de los terrenos a favor de la Comuna se realizó en diciembre y pocos meses después se comenzaron a construir los primeros pabellones de lo que hoy conocemos como Hospital Municipal “Dr. Ángel Pintos”.

A principios de febrero de 1896, el intendente Narciso S. Mallea tomó licencia de su cargo, quedando López al frente del Municipio. Tras su retorno del Brasil, Mallea decidió renunciar definitivamente, siendo su última actuación pública como intendente su participación en el acto del 9 de Julio. López continuó conduciendo la Comuna hasta 1897, cuando fue reemplazado por el nuevo intendente, Carlos Clou. Posteriormente, continuó participando de forma activa en la vida política de la ciudad aunque no desempeñó cargos de mayor relevancia.

Su principal fuente de ingresos la constituyó su actividad como rentista.

En 1897 integró la comisión “Pro Templo” de la actual Catedral, siendo desde entonces un importante colaborador con la obra. Al año siguiente, por decreto del gobierno provincial del 24 de marzo, fue nombrado Comandante militar del Partido de Azul.

En febrero de 1912, se inició la construcción de la torre del templo de Nuestra Señora del Rosario gracias a los $10.000 m/n que Joaquín donó.

Sin unirse en matrimonio, Joaquín tuvo al menos seis hijos con Feliciana Maldonado, cuñada de su hermano Juan, los cuales fueron: Leonor (8 de marzo de 1880), María Emma (21 de octubre de 1883), Jorge (30 de enero de 1885), Sofía (30 de septiembre de 1886), Emma Teófila (23 de julio de 1890), y Orfilio (12 de enero de 1892).

Joaquín López falleció en Azul, en su por entonces domicilio de calle Las Flores esquina Córdoba (actual Int. Malére), a los 72 años de edad, el 26 de abril de 1913. Sus restos fueron depositados en la bóveda familiar del Cementerio Municipal.

Casi un siglo después, con la presencia del alcalde de Alcalá, Bartolomé González, del embajador de la Argentina en España, Carlos Bettini, y un importante marco de autoridades y público en general, el 13 de julio de 2011, en una de las fachadas de la Casa Tapón, en la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares, España, se inauguró un imponente mural realizado por el ilustrador argentino Miguel Rep. La obra –consecuencia del hermanamiento entre Alcalá de Henares y Azul-, fue concebida como “la mitad” de otro gran mural realizado en nuestra ciudad.

El jueves 3 de noviembre de aquél mismo año, durante el desarrollo del “V Festival Cervantino”, se presentó en sociedad el trabajo del reconocido artista. El sitio elegido para pintar el mural azuleño fue en una pared lateral restaurada de la deteriorada y deshabitada “Casa de López”, ubicada en la Costanera Cacique Cipriano Catriel esquina Alfredo Prat, justo por detrás de la plaza “Don Quijote de la Mancha” (obra en chatarra del fallecido artista Carlos Regazzoni).

            
            Casualmente, los solares y la antigua propiedad que pertenecieran a Manuel Vega Belgrano y, posteriormente, a Juan y Joaquín López, hoy, en el “Año del General Manuel Belgrano”, son una parte esencial de “Azul, Ciudad Cervantina de la Argentina”.






Plaza de "Don Quijote" y "Casa de López"

miércoles, 26 de febrero de 2025

Los bustos del General Belgrano

            Pudiendo presumir que desde 1919 existía en el Parque Municipal un busto dedicado al general Manuel Belgrano, no es posible especificar dónde estuvo ubicado exactamente.

El 20 de agosto de 1937, el intendente Agustín Carús designó una nueva Comisión Administradora para el Parque Municipal. Por aquella época fue instalado el mástil del sector de la Plaza “Blas Dhers”, más conocida como “La Loma”, que había sido donado en 1935 por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Dr. Manuel Fresco. Construido en la fundición azuleña AN.KA.MO. (Andrich, Kairus y Mola), el mástil estaba originalmente en la Plazoleta de Ejercicios Físicos contigua a la Municipalidad que para felicidad de los niños había sido construida en 1935 por iniciativa del Dr. Oscar L. Bugallo, plazoleta que hoy conocemos como “Adolfo Alsina”.

Un diario de la época rezaba:

“Quedó resuelto el emplazamiento en el Parque Municipal del mástil del Gobernador.- En la mañana de ayer concurrió a su despacho oficial el Intendente Municipal Dr. Agustín Carús quien atendió diversos asuntos administrativos.

El intendente doctor Carús mantuvo conversaciones con el Presidente del Consejo Escolar señor Italo Botturi, el presidente de la Comisión Administradora del Parque Municipal doctor Luis Molina Segura y varios miembros de esta Comisión, resolviéndose definitivamente el emplazamiento que tendrá en el Parque Municipal el mástil que oportunamente donó el Gobernador de la Provincia doctor Manuel A. Fresco y que está actualmente en la plazoleta escolar. (…).

La Dirección de la Oficina de Obras Públicas, a cuyo frente está el Arquitecto señor Marré, y la Dirección de Plazas y Paseos que tiene a su frente al señor Ángel Sala, han iniciado ya las tareas necesarias para proceder al traslado y colocación del mástil que donó el doctor Fresco.

Tenemos conocimiento que el presidente de la Comisión Administradora del Parque Municipal doctor Luis Molina Segura propicia además el traslado del busto de Belgrano que está en otro lugar del Parque, para colocarlo al lado del mástil”.

Aunque de manera escueta, la noticia habla de la intención de trasladar por primera vez el busto del Creador de la Bandera. Sin embargo, a pesar de que en el año 1938 se celebró por primera vez el día de la Bandera en la República Argentina, no hay indicios de que el monumento haya sido trasladado tal como se hace referencia en el artículo al sector conocido como “La Loma” en el que sí, en cambio, se instaló “El mástil del Gobernador”.

 

Un nuevo paseo…

 

Mediante la Ordenanza N° 15, sancionada el 14 de junio de 1952 y promulgada el día 18 del mismo mes, se designó con el nombre de Plaza General Manuel Belgrano al espacio público ubicado en la manzana comprendida por las calles Santa Fe (actual Amado Diab), Intendente Manuel Castellár, Salta y General Lavalle.

            Por aquellos tiempos era que estaba completamente alambrada, como si se tratase de un amplio corral, con un tranquerón pintado de azul celeste como acceso principal sobre calle General Lavalle y un molinete como ingreso secundario. La manzana se mantenía así dada la presencia frecuente de animales sueltos en la zona que no se hallaba completamente urbanizada. Además, el espacio contó con placeros, entre los que algún memorioso recordaba a Salamín y Martino.

 

El nuevo busto del General Belgrano

 

            El día 9 de agosto de 1953, “El Tiempo” brindaba una primicia de relevancia:

             Inaugurarán bustos de Belgrano en Azul y Olavarría.- Estamos en condiciones de anticipar a nuestros lectores que en el mes próximo se procederá a dejar inaugurados en nuestra ciudad y también en Olavarría sendos bustos del creador de nuestra enseña patria, general Manuel Belgrano, los que han sido donados por el Instituto Belgraniano que preside el señor Virgilio Martínez de Sucre.

            En lo que se refiere a nuestra ciudad se adelante que el busto, que ya ha sido remitido a ésta, será emplazado en la plaza que lleva el nombre del prócer, en las calles Lavalle y Salta, donde se levantará el respectivo basamento. Con respecto a la fecha en que se llevarían a cabo dichas ceremonias, podemos señalar que se cumplirían el sábado 19 de septiembre próximo en horas de la mañana en ésta y por la tarde en Olavarría, de acuerdo a los programas que se determinarán oportunamente, los que es probable que cuenten con asistencia de altas autoridades del Instituto Belgraniano y de otras delegaciones”.

             Unos días más tarde, el 27 de agosto, el matutino azuleño confirmaba la información que había dado y agregaba algunas precisiones sobre el acto a desarrollarse:

        “El 20 de septiembre inaugurarán el busto del general Manuel Belgrano.- Ha quedado ratificado un anticipo hecho por EL TIEMPO con respecto al acto inaugural del busto del general Manuel Belgrano, que fuera donado a la Intendencia Municipal por el Instituto Belgraniano, que preside el señor Virgilio Martínez de Sucre. El citado busto que se encuentra en la Comuna desde hace algún tiempo, será colocado en la plaza que lleva el nombre del prócer en las calles Lavalle y Salta y su inauguración tendrá efecto el 20 de septiembre próximo, en horas de la mañana. Previamente, el día sábado a las 18 se procederá a cumplir igual ceremonia en Olavarría. Ambos actos contarán con la presencia de altas autoridades del Instituto Belgraniano, tal como lo anticipáramos, anunciándose que vendrán el vicepresidente segundo del Instituto, profesor José A. Natale, los secretarios señores Raúl Martínez de Sucre e Ignacio del Mazo Suárez y los miembros de número señores Roberto A. Bulla Rúa y Juan Román Silveyra, siendo probable que uno de los nombrados pronuncie un discurso al descubrirse el busto del creador de nuestra enseña patria. Asimismo se ha invitado especialmente al doctor Mario C. Belgrano, descendiente del prócer a que acepte el padrinazgo del acto. Los distinguidos visitantes arribarán a ésta procedentes de Olavarría en la noche del sábado para pernoctar aquí y participar el domingo de la tocante ceremonia, cuyo programa definitivo se conocerá en breve”.

          El día 18 de septiembre de 1953, la edición de “El Tiempo” agregaba algunos detalles interesantes a la noticia como ser el hecho de que el busto se hallaba en exhibición en un local comercial del radio céntrico (esquina Oeste de Moreno y San Martín). También se ponía de relieve que el abogado e historiador Mario Carlos Belgrano y la madre del a la postre reconocido abogado e historiador Alberto Sarramone, serían los padrinos del monumento.

            Es importante destacar que Mario Carlos Belgrano era hijo de Mario Belgrano Vega y Blanca Juana del Carmen Cigorraga. A su vez, nieto de Juan Carlos Belgrano, quien fuera brevemente gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la “Revolución Radical del ’93”. Asimismo, era bisnieto del matrimonio constituido por Manuela Mónica Belgrano y Manuel Vega Belgrano, ya que la hija de estos, Flora Gregoria, además de su pariente, fue la esposa de Juan Carlos y, por ende, su abuela.

            Mario Carlos había nacido el 4 de julio de 1920 en la ciudad de Buenos Aires y fallecería el 14 de noviembre de 1980 en Olavarría.

Las actividades previstas se vieron frustrados frente a las adversidades climáticas. Finalmente, luego de los contratiempos suscitados, el día domingo 4 de octubre de 1953 se procedió a la inauguración formal del busto del general Manuel Belgrano en la plaza homónima. Una vez más, el tiempo publicaba en su edición dominical:

         En la plaza de su nombre inaugúrase un busto de Belgrano. Vendrá una calificada delegación del Instituto Belgraniano.- Uno de los paseos públicos que es orgullo de la población por sus características y las proyecciones que presenta, merced a la dedicación puesta de relieve para su mejoramiento y cuidado por las autoridades municipales y vecinos, es la plaza Manuel Belgrano, ubicada en el populoso barrio de las calles Lavalle, Salta, Santa Fe y Castellár, que esta mañana vestirá sus mejores galas para ofrendar su emotivo homenaje al prócer que nos legara la enseña patria, la “que jamás fue atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra” y que ondea jubilosa en los mástiles de toda la República, con motivo de dejarse inaugurado un busto del general Belgrano que ha sido donado a la Municipalidad por el Instituto Belgraniano.

            La ceremonia se verá prestigiada por la presencia del descendiente del prócer, doctor Mario C. Belgrano, además de una distinguida delegación del Instituto Belgraniano, integrada por los profesores José A. Natale, vicepresidente, Raúl Martínez de Sucre e Ignacio del Mazo Suárez, secretarios y Roberto A. Bulla Rúa y Juan Román Silveyra, miembros de número.

            Adquirirá de esta manera la plaza Manuel Belgrano un aspecto más destacado y realzará su importancia y belleza, quedando incorporada a los paseos azuleños de jerarquía, donde podrán cumplirse las ceremonias para honrar a Belgrano. (…).

            Juntamente con el programa preparado para inaugurar el busto de Belgrano, será bendecida una bandera para la escuela número 18, que ha sido donada por el directorio del Banco de la Provincia.

 Decreto de adhesión

 En la mañana de ayer dióse a conocer el siguiente decreto de adhesión:

            ‘Azul, octubre 3 de 1953.

            Visto que por el mal tiempo fue suspendido el acto de inauguración del busto del general Manuel Belgrano, que debía efectuarse en la plaza que lleva su nombre, el día 20 de septiembre último y teniendo en cuenta que el mismo realizaráse en el día de mañana, oportunidad en la que el pueblo de Azul ha de rendir justiciero homenaje al inspirado creador de nuestra enseña patria y que dicho acto se verá prestigiado con la presencia del descendiente del prócer doctor Mario C. Belgrano, juntamente con una calificada delegación del Instituto Belgraniano de Buenos Aires, integrada por los señores profesores José A. Natale, Raúl Martínez de Sucre, Ignacio del Mazo Suárez, Roberto A. Bulla Rúa y Juan Román Silveyra, el intendente municipal del Partido, decreta:

            ‘Art. 1. Decláranse huéspedes de honor de Azul a los distinguidos visitantes, doctor Mario C. Belgrano y miembros del Instituto Belgraniano, profesores José A. Natale, Raúl Martínez de Sucre, Ignacio del Mazo Suárez, Roberto A. Bulla Rúa y Juan Román Silveyra.

            Art. 2. Colóquese una ofrenda floral al pie del monumento al general Manuel Belgrano, que quedará inaugurado en la plaza que lleva su nombre, en la fecha indicada.

            Art. 3. Realice una retreta extraordinaria en la plaza San Martín, de 19 a 20:30 horas del día 3, la Banda Municipal de Música.

            Art.4. Invítase muy especialmente al pueblo todo de Azul a concurrir al acto de referencia a desarrollarse de acuerdo al programa difundido y de conocimiento público, y a embanderar el frente de sus edificios.

            Art. 5. Ilumínese el frente del Palacio Municipal y la plaza San Martín en forma extraordinaria.

        Art. 6. Comuníquese, regístrese, publíquese y dése al D.M. – Malére; Rafael Julio Furcate, secretario general’.

 El programa

            Tendrá el siguiente desarrollo el programa de actos a celebrarse en esta oportunidad:

            10:15. – Concentración popular, del magisterio y escolares.

            10:25. – Izamiento de la bandera nacional en el mástil levantado en la plaza Manuel Belgrano, por los concejales Carmen Diego Vitale y Julio J. Cedrún, y el concejal suplente Gumersindo Pedreira, juntamente con los presidentes de los clubes Defensores de Belgrano y Defensores de Lavalle, y simultáneamente disparos de bombas.

          10:30. – Solemne misa de campaña oficiada por el cura párroco de San Antonio de Padua, presbítero Antonio Cano Blanco.

            11 horas. Inauguración y bendición del busto del general Manuel Belgrano, de cuya ceremonia serán padrinos el descendiente del prócer y miembro de la Academia Nacional de la Historia doctor Mario C. Belgrano y la señora Nicomedes J. Espasandín de Sarramone.

            11:10. – Colocación de sendas ofrendas florales ante el busto del general Belgrano por parte de la Intendencia Municipal del Partido y otras entidades.

            11:20. – Himno Nacional Argentino, ejecutado por la Banda de Música Municipal y coreado por la concurrencia.

            11:30. – Palabras por el intendente municipal Dr. Ernesto María Malére.

        11:40. – Discurso del Sr. Secretario del Instituto Belgraniano Argentino, D. Raúl Martínez de Sucre.

            11:50. – Marcha de Azul, ejecutada por la Banda de Música Municipal.

             A las 18 horas se hará arrío de la bandera nacional y disparo de bombas.

            A las 20 horas una exhibición de películas cinematográficas. (…)”.

 

Otro busto, el segundo

 

         El 20 de junio de 1960 se conformó la Comisión de Fomento Plaza “General Manuel Belgrano”, siendo electo como su primer presidente Epifanio Bongiorno. El artista Osvaldo Laurini tuvo a su cargo la concreción de un busto del general Manuel Belgrano para reemplazar al que donara el Instituto Belgraniano que lamentablemente fuera destruido por manos desconocidas.

Más allá de los actos realizados tanto en la plaza General Belgrano como en la General San Martín, el dato a resaltar es el que indica que aún por aquellos años se hacían homenajes en los dos bustos del creador de la Bandera emplazados en espacios públicos. El diario “El Tiempo” en su edición del 22 de junio de 1960 describía: 

 Homenaje a Belgrano.- En horas de la mañana los señores Diab, Talamoni y Ramírez Drake habían concurrido al Parque Municipal, donde la escuela número 28 rindió homenaje a Belgrano, depositando una ofrenda floral ante su busto. Luego las autoridades se congregaron en el Palacio Municipal desde donde se trasladaron al acto de jura de la bandera y a su término volvieron a reunirse en el despacho del intendente, que los cumplimentó debidamente. Por último los señores Diab, Mones Ruíz, Talamoni, Bogliano, Ramírez Drake y otras autoridades se dirigieron a la Plaza Manuel Belgrano, donde el citado marino depositó ante el busto del creador de la enseña patria una ofrenda floral como homenaje del Arsenal Naval Azopardo.

 Fue restituido un busto de Belgrano

 Una ceremonia que adquirió tocantes relieves, contrastando con la fría temperatura reinante, se llevó a cabo el domingo en la Plaza Manuel Belgrano ubicada en las calles Lavalle y Salta, con motivo de procederse al descubrimiento de un busto del creador de la enseña patria, que reemplazará al existente con anterioridad y que fuera destruido. Asistieron al acto el intendente municipal señor Amado Diab, el diputado nacional doctor Palmiro B. Bogliano, el comandante de Artillería coronel Raúl Pedro Mones Ruíz, el presidente y secretaria de la Junta del Sesquicentenario, escribano Pedro L. Ramírez Drake y señorita María Aléx Urrutia Artieda, respectivamente, oficiales del Ejército y la Marina, miembros de la Comisión de Vecinos, otros funcionarios y delegaciones escolares, además de muchos vecinos del lugar. Asimismo estaba presente la fanfarria del Comando de Artillería y un piquete de soldados.

El acto comenzó con el izamiento de la enseña patria al tope del mástil por parte del coronel Mones Ruíz y luego se procedió a descubrir el busto de Belgrano, obra  magnífica del estudioso joven escultor azuleño Osvaldo Laurini, tarea aquella que estuvo a cargo de su señora madre, doña Antonia T. de Laurini. Luego se depositaron ofrendas florales por parte de la guarnición militar, la Intendencia Municipal, la Junta Coordinadora del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo, la Comisión de Vecinos de Plaza Belgrano y delegaciones escolares. El señor Diab luego de haber sido bendecido el busto por el presbítero Juan Antonio Manzolido, pronunció oportunas palabras recibiendo el busto donado por el señor Laurini, trabajo que realizó ante un requerimiento del jefe de la Comuna. Tras la lectura de una poesía por parte de la señorita Susana Marta Di Paola, la fanfarria ejecutó el Himno Nacional que corearon los presentes, dándose por finalizado el acto que se vio rodeado de gratísimos relieves.

El señor Laurini mereció en la oportunidad expresivas muestras de felicitación por el acierto con que ha realizado la obra”.

 

El tercero…

 

En su edición del viernes 21 de junio de 1968, el diario “Pregón” informaba lo acontecido en los actos del día anterior, encabezados por el intendente designado Francisco Toscano. Lo más importante a destacar de los sucesos fue el descubrimiento en su nuevo emplazamiento del busto del general Manuel Belgrano -fundido en el “Arsenal Esteban de Luca 8-IX- 1919”, tal como se halla grabado en la base de la pieza-, que hasta entonces se hallaba en el Parque Municipal “Domingo F. Sarmiento”. El monumento fue trasladado a la Plaza para reemplazar al que había realizado Laurini y que fuera finalmente destrozado por manos anónimas.

El 8 de enero de 2025 debemos sumarle a esta historia un nuevo “párrafo negro” porque en horas de la madrugada fue sustraído el histórico busto con más de un siglo de antigüedad. Sin embargo, días más tarde, el 24, fue recuperado en cercanías de los piletones de la ex Curtiembre Piazza. Este episodio nos lleva a reflexionar no solo sobre el estado de los monumentos en nuestra ciudad sino también en las medidas de preservación que se implementan sobre los mismos, pareciendo a las claras mínimas o nulas.



                                                            (Fotos: Nacho Correa)








viernes, 14 de febrero de 2025

Un nieto del General en las tolderías de Catriel

El joven Pedro Servando Rosas y Belgrano, el mayor de los varones de Pedro Pablo, siguió la carrera militar como su padre.

Siendo poco más que un quinceañero mantenía estrechas vinculaciones con la tribu de Juan “El Joven” Catriel. Había ganado entre ellos el mismo cariño y respeto que tenían por su progenitor, manteniendo un contacto permanente con quien a la postre terminaría siendo el cacique sucesor, Cipriano, que tenía casi su misma edad.

Luego de la derrota de las fuerzas que conducía su padre, decidió mantenerse refugiado en las tolderías de Catriel.

A pesar de los problemas de salud que tenía Pedro Pablo y de la orden expresa de Bartolomé Mitre de no acercarse al pueblo del Azul, estaba al corriente de todo lo que sucedía en estos pagos gracias a su hijo que permanecía entre los catrieleros.

Los altos mandos azuleños -y en particular el general Ignacio Rivas-, insistían permanentemente al Cacique para que lo entregasen a las autoridades. El empeño por detenerlo o al menos “vigilar” su accionar se debía al temor de que intentara una nueva sublevación o ataque contra Azul. Sin embargo, al menos hasta la muerte de su padre, Pedro Servando se mantendría a resguardo en las tolderías.




Pedro Servando Rosas y Belgrano



Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano

Algunas versiones indican que, en 1812 –después de la victoria en Tucumán-, Manuel Belgrano y María de los Dolores Helguero Liendo (nacida en San Miguel de Tucumán, el 13 de marzo de 1798), tuvieron un casual primer encuentro en el que él quedó perdidamente enamorado de la jovencita que desbordaba de belleza. Otras afirman que se conocieron el 10 de julio de 1816, en el gran baile que se realizó en la Casa Histórica de Tucumán. Lo cierto es que tuvieron un intenso romance, fruto del cual, a finales de 1818, Dolores quedó embarazada.

Belgrano debió marcharse para cumplir con sus obligaciones militares y –según la versión más difundida, aunque sin documentación-, los padres de Dolores la obligaron a casarse con su primo catamarqueño, Manuel Rivas de Lara.

Manuela Mónica del Corazón de Jesús nació el 4 de mayo de 1819. La pequeña fue bautizada el día 7, siendo sus padrinos Manuela Liendo (abuela de la niña) y su hermano, Celestino Liendo. Debido a la gravedad de su enfermedad y a su delicado estado de salud, Manuel Belgrano solicitó una licencia para atender sus afecciones. Entonces decidió viajar a Tucumán para conocer a su hija aunque consumió sus últimas energías.


El testamento del General


El 25 de mayo de 1820, Manuel Belgrano recibió en su casa al escribano Narciso Iranzuaga, y a José Ramón Milá de la Roca, Manuel Díaz y Juan Pablo Sáenz Valiente, que oficiarían como testigos.

Diez años después de aquella brillante jornada para las Provincias Unidas del Río de la Plata, Manuel Belgrano, uno de los actores principales, estaba postrado en una cama en su casa paterna. Ante el Escribano y los testigos manifestó: “estando enfermo de la que Dios Nuestro Señor se ha servido darme; pero, por su infinita misericordia, en mi sano juicio; temeroso de la infalible muerte a toda criatura e incertidumbre de su hora, para que no me asalte sin tener arregladas las cosas concernientes al descargo de mi conciencia y bien de mi alma, he dispuesto ordenar éste, mi testamento”.

Al principio realizó una extensa profesión de fe cristiana, con invocación de la Santísima Trinidad, de la Iglesia Católica Apostólica Romana, la Virgen María y otras advocaciones. Luego solicitó que su cuerpo fuera “amortajado con el hábito de patriarca de Santo Domingo” y que lo sepultaran “en el panteón que mi casa tiene en dicho Convento”. Por otra parte, declaró: “Que soy de estado soltero y que no tengo ascendiente ni descendiente”, aunque en otra foja se ocupó de aclarar que su albacea –su hermano Domingo José Estanislao-, “al cual, respecto a que no tengo heredero ninguno forzoso, ascendiente ni descendiente, le instituyo y nombro de todas mis acciones y derechos presentes y futuros”. En otras palabras, encomendaba a su hermano que se ocupara “de lo que pudiera ocurrir”. En verdad, Manuel Belgrano estaba protegiendo a su hija Manuela Mónica del Corazón de Jesús. Su primogénito, Pedro Pablo Rosas y Belgrano, fruto de su romance con María Josefa Ezcurra, tenía su educación y futuro económico asegurados gracias a que de alguna manera lo habían adoptado –aunque la adopción no se estilaba en los términos actuales-, Juan Manuel de Rosas y su esposa, Encarnación Ezcurra.

Quien quedaba en una situación desventajosa era su hija natural, Manuela. En consecuencia, encomendó a través del testamento a su hermano que se encargue de resolver todos los asuntos ligados a la pequeña tucumana que pocos días antes había cumplido un año de edad y le asignara filiación.

No declaró ningún patrimonio, sólo deudores y acreedores. Luego, con las escasas fuerzas que tenía, Manuel Belgrano firmó su testamento fechado una década después de la gloriosa epopeya de 1810.

Faltaban algunos días para su cumpleaños y otros pocos para su fallecimiento…


Manuelita…


                En su libro "Manuela Belgrano, la hija del General", Isaías José García Enciso describe:

            "El vivir en la casa de los Belgrano y desde luego, a pesar de ser hija natural disfrutar del tratamiento de hija plena y sin distingos, hizo también que Manuela se vinculara con lo más granado y conspicuo de la sociedad porteña. Esto la llevó a participar de reuniones sociales, tertulias y saraos en las casas de mayor renombre y prestigio, como las de las Altolaguirre, Pueyrredón, Balvastro, Escalada y los Alvear, entre otras.
                En una de esas fiestas Manuela y Juan Bautista se conocieron.
              La niña poseía una inteligencia poco común. Era fina y delicada, formal y de gran carácter y físicamente tenía el tipo de los Belgrano. Un cuadro de ella, pintado por el célebre Prilidiano Pueyrredón, actualmente en poder de la Sra. Casiana Belgrano, descendiente directa de Manuela Mónica y por ende, del mismísimo Gral. Manuel Belgrano, nos muestra el parecido con este, su padre.
Alberdi era un joven brillante, notable abogado, culto y prometedor, animador de las fiestas y saraos ejecutando el clavicordio. Lo que se dice un gran partido, al que aspiraron muchas niñas quedando solo en el suspiro, o en el romance furtivo. Era mayor que Manuela en nueve años.
                 Todo indica que entre los jóvenes hubo una primera atracción, que llevó a posteriores visitas en la casa donde vivía la niña.
            Lo cierto, es que después de un corto tiempo se dieron cuenta que no congeniaban y que una pareja entre ellos no era viable ni conveniente. Y entonces lucidamente cortaron. Por cierto que en muy buenos términos, porque esa primera relación se transformó en una amistad cortés y considerada.”


          Al fallecer el canónigo Domingo Belgrano, la niña quedó al cuidado de su tía, Juana Belgrano González de Chas, y de su nuevo tutor, Joaquín Belgrano González. Manuela arribó a Buenos Aires en 1825.

Finalmente, de la educación y el cuidado de Manuela se terminaría ocupando su prima hermana, Flora Belgrano Ramos de Belgrano, hija del primer matrimonio de Juana (casada en primeras nupcias con Ignacio Ramos Villamil y luego con Francisco Chas Pombo). Flora Ramos Belgrano se casó con su tío carnal Miguel José Félix Belgrano González, quien se terminaría convirtiendo en el tutor de Manuela al fallecer su tío Joaquín.

Manuela tuvo al menos cinco hermanas menores por parte de su madre: Rosenda, Griselda, Susana, Felisa y Modesta, hijas todas de Manuel Rivas de Lara. Con ellas no tuvo ningún contacto conocido. Sin embargo, antes de iniciarse la década del ’40, Manuela conoció a su hermano paterno, Pedro Pablo Rosas y Belgrano, que se hallaba radicado en el Azul, con quien sí entabló un estrechísimo vínculo.

A fines de 1848, Manuela viajó a Montevideo (Uruguay), y luego a Pelotas (Imperio del Brasil), donde se hospedó en el hogar de su primo Juan Francisco Estanislao Belgrano, que recientemente había sido padre de Juan Carlos.

De regreso a Buenos Aires -muy probablemente presentados por Pedro Pablo-, Manuela Mónica y Manuel Vega Belgrano iniciaron un romance del que se desconoce su duración. Finalmente, el 30 de mayo de 1853, en la ciudad de Buenos Aires, contrajeron matrimonio.

Manuel y Manuela tuvieron seis hijos: Gregoria Flora “Florita” (9 de mayo de 1854, Buenos Aires; falleció el 2 de mayo de 1891, Buenos Aires); Manuel León (junio de 1855, Buenos Aires); Manuel Félix (20 de noviembre de 1857, Buenos Aires; falleció el 28 de agosto de 1875, Buenos Aires); Carlos Manuel Silvano (nació el 2 de diciembre de 1858, Buenos Aires; falleció el 19 de abril de 1930, Buenos Aires); Josefa Luisa Nicolasa (nació el 10 de septiembre de 1860, Buenos Aires); Máxima Josefa del Corazón de Jesús “Pepita” (nació el 30 de julio de 1862, Buenos Aires; murió el 1 de agosto de 1864, Buenos Aires).


¿En Azul?


Según afirma Yuyú Guzmán en su libro “Estancias de Azul”, Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano de Vega Belgrano vivió algún tiempo en Azul. Para tal aseveración la escritora se basa en una carta de su hijo, Carlos Vega Belgrano, escrita en París, en la que éste asegura en referencia al pueblo:

“… tengo muchos deseos de ir a este lugar que estuvo a punto de ser el de mi nacimiento… Allí formó mi padre la fortuna que yo no supe conservar…”

La frase es contundente, pues si su madre no hubiera conocido Azul –y hasta podríamos agregar estando embarazada-, lo dicho por Carlos no tendría sentido. Asimismo, vale marcar que Manuel Vega Belgrano –esposo de Manuela y padre del autor de la afirmación-, poseía múltiples propiedades en el pueblo y en la campaña, pasando prolongadas y frecuentes estadías en estos pagos, por ende, no es desmesurado suponer que podría haber compartido alguna estadía con su esposa en el Azul.


La Madrina


El 24 de diciembre de 1860 Manuela le escribió a Pedro Pablo:

“Mi querido hermano:

Siendo imposible a Manuel y a mí asistir a que le pongan el óleo a nuestro ahijado Manuel Casimiro del Corazón de Jesús, te pido admitas a Pedrito en nombre del padrino que haga sus veces, así como que Dolorcitas me represente, para lo cual, creo, no haya dificultades (…) Mi tía Juana y demás familia envían sus afectos y yo la bendición para mi ahijado y para ti, el afecto de tu hermana.

            Manuela Belgrano

            y su Compadre

            Manuel B. Belgrano”.

Tras la muerte de su tía Juana Belgrano de Chas, Manuela Mónica le solicitó a su prima Flora Ramos Belgrano -viuda de Miguel Belgrano e hija de Juana- que junto con su hijo Luis Belgrano Ramos vayan a vivir con ella. Ambos aceptaron, mitigando los momentos de soledad que vivía la hija del General dada la ardua tarea de su esposo.

Las actividades en el hogar se tornaron más amenas para Manuela y sus hijos gracias al cariñoso accionar de “Mamá señora”, apodo con el que nombraban amorosamente a Flora o “la tía Flora” como le decía Manuel a pesar de ser prima suya y de su esposa.


Una partida prematura


Aquejada por su endeble salud, a lo que se sumó la muerte de su pequeña hija “Pepita” en agosto del ’64, Manuela entró en un pronunciado deterioro anímico y físico.

Con apenas 46 años de edad, luego de estar casi un año postrada, Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano de Vega Belgrano falleció en su hogar de la calle Potosí Nº 376 de la ciudad de Buenos Aires, en la mañana del 5 de febrero de 1866. Su deceso quedó asentado en el Acta Nº 70 del Libro de Muertos de la Parroquia de Monserrat, siendo testigos Domingo Belgrano y José M. Suárez. Finalmente sus restos fueron inhumados en el Cementerio de la Recoleta.

Poco después, Manuel dispuso que sus dos hijos varones, Manuel y Carlos, se incorporaran al Seminario Inglés como alumnos internos. Mientras que “Florita” quedó al cuidado de su prima Flora y de su madrina y prima Josefa Chas Belgrano.

Manuel Vega Belgrano continuó viajando entre Azul y Buenos Aires. Casi una década más tarde, antes de fallecer, Manuel nombró albacea y tutor de sus hijos menores a Luis Belgrano Ramos.




Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano