Juan López nació en la ciudad de Buenos Aires el 7 de julio de 1840. Sus padres fueron el español Juan López y la argentina Natividad Silva. Tuvo al menos tres hermanos: Joaquín, Emilia y Manuel de los Dolores (nacido el 16 de septiembre de 1849).
Juan se convirtió en el mayordomo
de los establecimientos rurales de Manuel Vega Belgrano en Azul y la zona, es
decir, el encargado de controlar todas las tareas del campo, los trabajos de
rutina y el buen manejo del personal, la hacienda y los cultivos. Vivía en el
pueblo, en la calle XIII (luego Entre Ríos; actual Alfredo Prat, salvo
justamente esa cuadra rebautizada: Pasaje Lumbier) Nº 2, junto al Arroyo Azul.
Su hermano, Joaquín –también nacido
en Buenos Aires, el 14 de julio de 1842-, vivía a corta distancia, sobre la calle
XII o Calle Ancha (posteriormente Comercio; hoy Avenida Mitre), Nº 4, también
muy cerca de la vera del curso de agua. Colaboraba con las tareas de su
hermano, ambos bajo las precisas órdenes de Manuel quien no dudaba en trabajar
rudamente con la hacienda o en las yerras a pesar de ser esencialmente un
avezado comerciante.
Los López tenían como vecino
inmediato a Benjamín Olivera (Calle XII Nº 49), reconocido comerciante
local, cuyo negocio -conocido como “Casa
de Olivera”-, fuera adquirido en algún momento por Manuel.
En su testamento, a través del
escribano Pascual A. Ramírez, Manuel Vega Belgrano declaró:
“A Juan López, el mayordomo de sus estancias en Azul, le lega la casa que está situada sobre la costa del Arroyo del Azul, donde dicho legatario vive.”.
Y más adelante sigue:
“A su protegido don Joaquín López le lega las utilidades de las mil trescientas ovejas que le dio en habilitación según contrato y le lega también para él las vacas y yeguas que le dio de igual modo, y todos los caballos que tiene ‘extraviados’ que pudiera encontrar.”
La propiedad mencionada estaba ubicada en los tres solares unificados de terrenos de “cuarenta y tres metros y tres decímetros de frente con igual fondo” que Manuel poseía por “adjudicación que de ellos le hizo el Juez de Primera Instancia en lo Civil, el doctor don Jorge Echeverría, en pago de la deuda que reconocía a su favor la casa comercial de esta ciudad, bajo la firma ‘Carneiro y Compañía’”.
Juan habitó la destacada vivienda
con su numerosa familia. Conformó su hogar con Fermina Maldonado (hija
de los argentinos Gabriel Maldonado y Fermina Gerónima Duarte), con quien
tuvo al menos doce hijos: Candelaria Mercedes (2 de febrero de
1871); Gabriel (23 de enero de 1873); Juana Laura (4 de julio de 1875); Francisco
(30 de abril de 1880); Lucía (6 de julio de 1882); Alfredo
(6 de agosto de 1885); Rosa (26 de agosto de 1886); Alberto
(27 de agosto de 1888); Josefa Ester (19 de marzo de 1891); Fermín
Bernabé (24 de julio de 1893); Carlos Horacio (28 de noviembre de
1895) y Celina Fermina (4 de abril de 1898). Varios pequeños fueron
apadrinados por Joaquín López, mientras que Lucía fue ahijada del general Francisco
Leyría.
En 1886, en la Guía Comercial que
editó Juan Forns Artigas, Juan López aparece como propietario
de un campo ubicado en el Cuartel VI sección 2.
Por otro lado, Joaquín
López, cívico nacional, actuó como presidente del Concejo Deliberante
durante 1895. En dicho año, el 19 de abril, se aceptó la donación que él le
había hecho a la Municipalidad de dos manzanas ubicadas entre las calles Santa
Fe (actual Int. Amado Diab), Alvear, Sarmiento y Maipú. La escrituración de los
terrenos a favor de la Comuna se realizó en diciembre y pocos meses después se comenzaron
a construir los primeros pabellones de lo que hoy conocemos como Hospital
Municipal “Dr. Ángel Pintos”.
A principios de febrero de 1896,
el intendente Narciso S. Mallea tomó licencia de su cargo, quedando López al
frente del Municipio. Tras su retorno del Brasil, Mallea decidió renunciar
definitivamente, siendo su última actuación pública como intendente su
participación en el acto del 9 de Julio. López continuó conduciendo la Comuna
hasta 1897, cuando fue reemplazado por el nuevo intendente, Carlos Clou.
Posteriormente, continuó participando de forma activa en la vida política de la
ciudad aunque no desempeñó cargos de mayor relevancia.
Su principal fuente de ingresos
la constituyó su actividad como rentista.
En 1897 integró la comisión “Pro
Templo” de la actual Catedral, siendo desde entonces un importante colaborador
con la obra. Al año siguiente, por decreto del gobierno provincial del 24 de
marzo, fue nombrado Comandante militar del Partido de Azul.
En febrero de 1912, se inició la
construcción de la torre del templo de Nuestra Señora del Rosario gracias a los
$10.000 m/n que Joaquín donó.
Sin unirse en matrimonio, Joaquín
tuvo al menos seis hijos con Feliciana Maldonado, cuñada de su
hermano Juan, los cuales fueron: Leonor (8 de marzo de 1880), María
Emma (21 de octubre de 1883), Jorge (30 de enero de 1885), Sofía
(30 de septiembre de 1886), Emma Teófila (23 de julio de 1890),
y Orfilio
(12 de enero de 1892).
Joaquín López
falleció en Azul, en su por entonces domicilio de calle Las Flores esquina
Córdoba (actual Int. Malére), a los 72 años de edad, el 26 de abril de 1913. Sus
restos fueron depositados en la bóveda familiar del Cementerio Municipal.
Casi un siglo después, con la
presencia del alcalde de Alcalá, Bartolomé González, del embajador de la
Argentina en España, Carlos Bettini, y un importante marco de autoridades y
público en general, el 13 de julio de 2011, en una de las
fachadas de la Casa Tapón, en la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de
Henares, España, se inauguró un imponente mural realizado por el ilustrador
argentino Miguel Rep. La obra –consecuencia del hermanamiento entre
Alcalá de Henares y Azul-, fue concebida como “la mitad” de otro gran mural
realizado en nuestra ciudad.
El jueves 3 de noviembre de aquél
mismo año, durante el desarrollo del “V Festival Cervantino”, se presentó
en sociedad el trabajo del reconocido artista. El sitio elegido para pintar el
mural azuleño fue en una pared lateral restaurada de la deteriorada y
deshabitada “Casa de López”, ubicada en la Costanera Cacique Cipriano
Catriel esquina Alfredo Prat, justo por detrás de la plaza “Don Quijote de la Mancha” (obra en chatarra del fallecido artista Carlos
Regazzoni).
